domingo, 31 de agosto de 2014

punto y final

Después de meses de lucha, de dejarme la piel, el corazón y un cojín lleno de lágrimas.  Vienes tu, un día cualquiera y decides echarme fuera, echarme de tu vida, así a patadas. sin consultar.
Te ha salido la vena aventurera, pegas la patada y a volar.
Te diré una cosa, desde la experiencia, desde el cariño, te vas a llevar tú la patada más grande, y no seré yo la que te la pegue. Vas a ser tu mismo, yo  me la pegué me la llevé y gracias a Dios tuve tiempo de rectificar y que el daño no fuera tan profundo, pero creeme, no todo es lo que parece, no siempre sale el sol, también hay nubes. Y las nubes solo se marchan si alguien consigue cambiar su color.
La euforia del momento no las cambia, solo las camufla. Me siento triste porque sé que no hay vuelta atrás, que esto es un punto y final, de los gordos, de los que cierran el libro.
Te estás equivocando, y lo vas a pagar caro.

Teníamos un plan, teníamos un pacto, el tren nos esperaba en la estación el próximo octubre, el que me llevaría a ti, y a ti a mi... Pero los billetes se han quemado. Después de tanta espera, tanto dolor, tantas noches ahogadas en lágrimas, sólo me queda esto, el recuerdo, que ni quiero recordar, las caricias que un día me diste, que ahora se vuelven cicatrices. Los besos robados, que curaban todos los males y que ahora me comen por dentro, me llenan de su veneno.


Y aunque este no sea mi estilo de escribir, es lo que llevo dentro, no es dolor, es rábia, impotencia de no conseguir que abras los ojos a tiempo.

Solo me queda deserarte suerte, aunque no creo que la necesites.