sábado, 15 de mayo de 2010

el poder de una caricia

Fabulosamente me levanto cada día con la misma sonrisa, esa sonrisa que se me dibuja sin querer que lentamente aparece en mi cara, que llega sin avisar, como muchas otras cosas inesperadas que llegan, llegan y no avisan, aparecen, y tu ya no eres capaz de dejarlas marchar, para cuando te has dado cuenta ya se han infiltrado en tu vida, ya son algo más que un pedacito de tu vida, son parte de ti, son misteriosamente esas a las que tanto cariño les coges, y se vuelven lentamente indispensables, son como una caricia de la vida, que después de tantos y repetidos golpes decide acariciarte, pero no con una ordinaria caricia, sino con una caricia completamente especial, es una caricia dulce, suave y con ese calor arropador que te hace perder de nuevo el miedo a la vida, perder el miedo a nuevos golpes, el miedo a volver a perder, a no saber de nuevo que hacer, esa caricia que te invita a continuar, que te invitar a arriesgar. Porque si no te atreves a arriesgar estar terriblemente perdido, acabado. Porque arriesgar es simplemente eso conocer, intentar, darle una nueva oportunidad a la vida.
déjame sentirlo de nuevo, déjeme vivir en este momento, déjame encerrarlo, déjame prolongarlo hasta hacerlo eterno.

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